Une con flecha

Finalmente se completó el equipo de Lugo: Horacio Galeano Perrone es el nuevo Ministro de Educación. Y llega con la experiencia de una gestión anterior y el reconocimiento de una referente de uno de los gremios docentes del país: Corina Falcón, presidenta de la Federación de Educadores del Paraguay (FEP) lo reconoce como de perfil interesante. Entre otras cosas Galeano Perrone había creado la oficina de Asuntos Sociales e instauró una hora para que las docentes madres pudieran dar de mamar a sus bebés.
De cualquier manera, los diagnósticos no son nada halagadores últimamente: nos estamos yendo para abajo, papi. Más de 15 años de Reforma Educativa con bastante dinero invertido apenas produjo estudiantes con escasa capacidad lectora. Hasta para administrar el tiempo de entrega de galletas el MEC tiene problemas. Probablemente por estas razones es que Lugo tardó un poco en designar a la persona responsable de levantar los puntos en el campo de la educación pública: no es fácil encontrar alguien que sepa no sólo abrir la puerta para ir a jugar sino que debe ser capaz de soltar una tormenta fuerte en las aulas para que se aireen, renovar la formación docente y ocuparse de que las galletas lleguen a tiempo y con calidad a los niños y niñas.
El nuevo que llega pero que ya estuvo, promete rodearse de las mentes más lúcidas. Por supuesto que para gestionar la cuestión de las galletas no hace falta demasiada materia gris pero en cuanto al tema de la calidad educativa, la cosa se torna más exigente. Son demasiados temas que deben unirse, el viejo ejercicio del une con flecha recuperará su actualidad porque no basta con lucidez sino también un poco de locura y de sentido creativo del riesgo igualmente serán necesarios. Son seis grandes procesos los que hoy enfrenta la educación pública a nivel regional (para no ir más lejos y más extenso en la geografía): 1) cayeron hace tiempo las instituciones estatales de la modernidad y asumen perfil de auge los nuevos medios masivos que corroen al mejor estilo cupi'i la autoridad escolar, 2) la pobreza se va democratizando de la manito con la desigualdad, 3) se expandió el sistema y tenemos más alumnos en aula pero la cantidad no anda de pareja con la calidad, 4) crece la brecha al interior del sistema y esto asume tonos inquietantes en el nivel universitario donde las universidades se multiplican casi al mismo ritmo que los CDs. mau en Pettirossi, 5) el prestigio social de los docentes anda de vacaciones y los docentes se parecen a los versos de aquella canción: con salmos en los labios pero ya sin fe, 6) la calidad educativa igualmente se fue para algún lado y realmente nadie se preocupa por ella porque en algún momento (y mucho más con las Reformas Educativas) comenzamos a medir cualquier cosa en educación, menos los aprendizajes, extraño fenómeno que ya no sucede en las aulas...Sin embargo, más de tres décadas de avances en diversas ramas del conocimiento que tampoco llegan al aula, dejan en claro algo: esta escuela que conocemos nada tiene que ver con suscitar la magia esa del aprender.
El desafío para Horacio Galeano Perrone está planteado: ¿cómo hacer que la educación pública sea efectívamente tal cosa? Para empezar, la tarea de construirla no es sólo de mentes lúcidas que en ocasiones alumbran demasiado y no dejan escuchar la voz del coro. Hoy tambien sabemos que el conocimiento se produce colectivamente, está contextualizado, se encuentra distribuido y por eso hoy tambien hablamos de entusiasmar conversaciones para ir armando la educación que nos permita crear el mundo de vuelta. Esperemos que el nuevo ministro sepa hacer despacito y con buena letra el asunto ese del une con flecha. El resto es literatura barata.



