SOBREVIVIENTES MONSTRUOSOS
No se inmutó ante la cámara de la cadena de televisión CBS cuando justificó el horror: medio millón de niños habían muerto en Irak como consecuencia del constante bloqueo estadounidense. Ella, Madeleine Albright, era embajadora de EEUU ante Naciones Unidas. Y no sólo no negó la acusación sino agregó un siniestro detalle: "pensamos que valió la pena pagar ese precio".
¿Quiénes estaban detrás de ese "pensamos"? ¿El sistema financiero internacional que tantas críticas recibiera de Jean Ziegler, ex relator de la ONU para el Derecho a la Alimentación? Conforme a Ziegler, el Banco Mundial y el FMI, con el gobierno de Estados Unidos y la Organización Mundial de Comercio se niegan a reconocer, incluso, la existencia de un derecho humano a la alimentación.
En estos últimos días se descubrió la explosión de los precios agrícolas y la multiplicación de los disturbios del hambre impuesta, actualmente muy asociados al tema de los biocombustibles. Precisamente el hecho de utilizar actualmente las tierras y la producción de cereales para biocombustibles, es considerado por Jean Ziegler como "un crimen contra la humanidad".
En su inquietante libro titulado Amor Líquido, Zygmunt Bauman, señala que "quien busque la supervivencia asesinando la humanidad de otro ser humano sólo consigue sobrevivir a la muerte de su propia humanidad". Por supuesto, que el asesinato no se asume como tal por los monstruosos sobrevivientes: ellos están sólo decidiendo cuestiones muy técnicas como liberalizar el mercado, desregularlo, privatizar y reducir presupuestos nacionales.
Parece que había un poco más de humanidad en una distante ciudad en el tiempo: hace 3400 a.E.C, en Uruk, las raciones proveidas a la población por el Estado, aseguraban las calorías requeridas en línea con las modernas recomendaciones para el consumo en adultos. Pero actualmente que somos modernos y civilizados, el hambre se llevó el año pasado a más de 584 millones de personas.
Extraño oficio este de sobrevivir matando a otros. Por algo se dice que el sobreviviente sabe de muchos muertos.



