PERAS AL OLMO
Es interesante el planteo de Corina Falcón, presidenta de la Federación de Educadores del Paraguay (FEP) con relación al tema de la Reforma Educativa. En declaraciones a la prensa señaló que las nuevas autoridades deberían revisarla y atacarla en su principal flanco: la formación docente.
No queda claro en su declaración si dicho ataque es tarea exclusiva de las nuevas autoridades o es un proceso que precisará de múltiples voces, particularmente de los docentes, sector que ha sido desplazado de la actividad de pensar la educación. Al menos los gremios docentes hasta ahora han centrado sus ataques a la cuestión de las condiciones laborales y resulta bastante difícil encontrar un pensamiento pedagógico haciendo une con flecha con sus luchas.
Pero el problema aún es más grave porque tampoco es posible encontrar el lugar o los lugares donde se está pensando actualmente la educación pública; sin embargo, se viene gastando bastante dinero en el asunto y pese a ello seguimos con los viejos problemas de los años 80 del siglo pasado (repitencia, abandono). Además andamos democratizando el no aprendizaje: los alumnos y alumnas tienen problemas de lectoescritura, el famoso pensamiento crítico no se encarna y al final, siempre el docente está a mano para tirarle el fardo.
¿Es pedir peras al olmo imaginar que la educación pública en Paraguay sea democráticamente elucidada? ¿O el propio éxito del sistema consiste en que los argumentos para discutirla hoy están desigualmente distribuidos? Lo mínimo en esto es que los mismos docentes tengan una reflexión que compartir con la ciudadanía acerca de la Reforma Educativa y no esperar que las nuevas autoridades inicien el asunto. Entre organizar una marcha y otra, podrían hacer escuchar su palabra sobre el asunto. No sólo de salarios, beneficios sociales y textos está hecha la identidad del docente. Algunos piensan que debería ser un profesional del derecho a la educación. Por allí también urge una profunda revisión del sentido y de las prácticas de los gremios docentes. ¿O esto es también pedir peras al olmo?

