Ni tan Bunge, ni tan Auster
En aquella ocasión en que el escritor Paul Auster recibió el Premio Príncipe de Asturias, entre otras cosas dijo que el arte es inútil, al menos comparado con el trabajo de un fontanero, un médico o un maquinista. Por supuesto que a continuación sostuvo que el valor del arte reside en su misma inutilidad. En otro lugar, Mario Bunge hizo un elogio de lo inútil señalando que no era recomendable exigir que todo lo que hagamos tenga una utilidad inmediata. "Basta que sean buenas, basta que nos ayuden a gozar de la vida". Es más, Bunge propuso un nuevo nombre para nuestra especie: "Homo inutilis".
Es en el cruce entre Bunge y Auster acerca de lo elogiable de la inutilidad donde escarbaremos por esta zona para dar cuenta de ciertos oficios inútiles. Pero estos oficios difícilmente sean elogiables porque ni son buenos y menos nos ayudan a gozar de la vida. Sus portadores podrían configurar una modalidad oscura de la especie Homo inutilis.

