EL DESFILE DE LOS MIEDOS
Al costadito nomás de la fiesta generada por la victoria de Lugo, comenzó el desfile de los miedos. Algunos querían saber ya si Lugo se dedicaría a perseguir a la prensa, otros si Lugo alentaría las invasiones de tierra. Allá, empleados públicos quieren que sus puestos de trabajo sean respetados; los colorados temen a las persecuciones. Cuentan que Bush se sumó a la lista de mandatarios que se comunicaron con Lugo: probablemente algún miedo también le habrá impulsado pero ni siquiera lo habrá formulado. Los lideres imperiales siguen al pie de la letra el consejo de Vito Corleone: ciertas intimidades y pensamientos no deben demostrarse ante extraños.
Precisamente esos miedos marcan el camino que aún nos falta recorrer. Es cierto que el Partido Colorado hoy ya no está en el poder y eso no es poca cosa. Pero queda toda la penosa tarea de desanudar el régimen de prebendas y privilegios entretejido mediante la corrupción y la impunidad que nos recorre como en la consigna de la campaña de Blanca Ovelar, de punta a punta. Y mucho de los miedos manifestados tienen que ver con eso: aclarar el tema de las tierras malhabidas es un tema pendiente, el uso de los fondos sociales de Itaipú es otro, transformar las instituciones públicas como herramientas que garantizan derecho básicamente se parece a un milagro. Por alli la intuición de optar por "monseñor Lugo".
Y es recomendable no descalificar estos miedos y reducirlos a simples manifestaciones emocionales ante probables cambios. Los miedos poseen también una dimensión política porque pueden derivar en formas de construir una sociedad. Decía, a proposito, aquel viejo chiste: ¿qué es un fascista? Un burgués asustado. Y esto sí que produce miedo...de otro tipo.




Comentarios sobre EL DESFILE DE LOS MIEDOS
¡Qué grande Bertoldo para ser citado acá!
Creo que no hay nada más político que el miedo, nos ha llevado a tantos lugares, a tardar tanto en cambiar el color de la bandera que ondea horonda frente a la lengua de agua en torno a la cual y a cuyas espaldas levantamos morada... y nos ha hecho permanecer como espectadores de espaldas a los cambios que se dieron para el lado que casi quisimos pero no tanto...